¿Necesito instalar algo?
No. Autorespondedor funciona en la nube. Solo creas tu cuenta, vinculas tu número de WhatsApp escaneando un código QR y listo.
No. Autorespondedor funciona en la nube. Solo creas tu cuenta, vinculas tu número de WhatsApp escaneando un código QR y listo.
Sí. Invitas a tus agentes por correo, asignas conversaciones y todos atienden desde una bandeja compartida en tiempo real.
Responde automáticamente usando tu base de conocimiento (RAG) o sugiere respuestas al agente. Tú eliges el modo y siempre puede derivar a un humano.
Un número de WhatsApp más Telegram, chat web y formularios; dos personas en la bandeja compartida; 1.000 contactos y 1.000 mensajes al mes; chatbots con más de 50 plantillas; el diseñador visual de automatizaciones con sus cinco recetas; la agenda de citas con recordatorios; las encuestas de satisfacción y las métricas; y 50 respuestas de la IA al mes. Al registrarte tienes 14 días con todo incluido y después la cuenta pasa sola al plan gratuito: no se borra nada ni se bloquea nada, sólo cambian los límites. Sin tarjeta de crédito en ningún momento.
Sí, a segmentos de tus contactos, con envío espaciado para cuidar tu número y respetando las bajas (opt-out).
Sí, una API REST documentada con OpenAPI y webhooks salientes firmados para conectar tus sistemas, Zapier, Make o tu CRM.
Por suscripción mensual según el plan. Hay un plan gratis para siempre y una prueba de 14 días con IA completa; cambias o cancelas cuando quieras.
Sí. Autorespondedor está pensado para equipos de soporte, ventas, e-commerce, reservas y agencias que atienden a sus clientes por WhatsApp y necesitan hacerlo de forma profesional y medible.
Sí. Combinas chatbots no-code (flujos visuales) con un asistente de IA que responde usando tu base de conocimiento. La IA puede responder sola o sugerir respuestas al agente, y siempre puede derivar a un humano.
Sí. Varios agentes atienden el mismo WhatsApp desde una bandeja compartida en tiempo real, con asignación de conversaciones, notas internas y roles, sin pasarse el teléfono.
Sí. WhatsApp, Telegram, el chat de tu propio sitio web, tus formularios, el correo y las preguntas de MercadoLibre caen en la misma bandeja, con el mismo chatbot y la misma IA detrás. Cada conexión puede tener además su propio bot, su propio asistente y su propio horario de atención.
Con un diseñador visual: arrastras bloques —mensajes, preguntas, condiciones, etiquetas y esperas de horas o días— y los unes con líneas, como un diagrama. Las esperas viven en la base de datos, así que se cumplen con el navegador cerrado, y respetan tu horario comercial: si una espera termina de madrugada, el mensaje sale cuando abres. Y no empiezas en blanco: hay cinco recetas completas —bienvenida, carrito abandonado, reactivación, post-venta y captación— cada una con su meta, sus puntos de entrada y su QR.
Qué porcentaje de conversaciones resolvió el bot y cuántas acabaron en una persona, por qué canal entró cada cliente, cuánto falta para la meta de cada campaña, este mes comparado con el anterior, y el desglose por agente —conversaciones atendidas, tiempo hasta la primera respuesta y nota de satisfacción—. También el coste real de la IA, apuntado llamada a llamada.